Actuel Marx Intervenciones
N° 5. TRABAJO, EXPLOTACIÓN FLEXIBLE Y RESISTENCIAS

Primero semestre 2006

[Indice] [Autores] [PresentaciÓn[Actuel Marx Intervenciones : autres numéros] [Textes en ligne]

INDICE

 PRESENTACIÓN : María Emilia Tijoux

DEMOCRACIA SIN DEMOCRACIA

Gabriel Salazar, Ricardo Lagos, 2000-2005. Perfil histórico, trasfondo popular.

Angel Fanjul, Argentina: Resultados de la elección del 23 de octubre. Evidencias de un profundo punto de inflexión en el movimiento de masas del país.

Patricio Escobar, Modelos de desarrollo: Autoritarismo, democracia y desarrollo en Chile.

NUEVAS ESTRUCTURACIONES DEL CAPITALISMO

 Jean Lojkine, Nuevas relaciones de clase y crisis de lo político en el capitalismo informacional.

Vivian Aranha Saboia y Daniel Mill, La centralidad del trabajo en la era de la “economía cognitiva”.

Stephen Bouquin, La “pequeña empresa” y las relaciones de trabajo.Una introducción crítica.

PRECARIZACIÓN DEL TRABAJO Y RESISTENCIA DE TRABAJADORES 125

Robert Castel, La Crítica frente al Mercado.

Ricardo Antunes, Algunas tesis sobre el presente (y el futuro) del trabajo: perennidad y superfluidad del trabajo.

Martín Retamozo, Trabajo y sujetos colectivos: Orden neoliberal, sujetos y acción en el Movimiento de Trabajadores. Desocupados de Argentina.

Maria Lidia Saguier, Economía social y organizaciones de trabajadores desocupados : nuevas prácticas sociales de resistencia en la Argentina de la crisis.

HERENCIA Y REVOLUCIÓN: JOHN HOLLOWAY EN DEBATE. 181

 John Holloway, Conduce tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos.

Daniel Bensaïd, Gritos y escupitajos (Doce observaciones más una —para continuar el debate con John Holloway).

LA POLÍTICA EN LOS TIEMPOS DE LA MULTITUD.

ENTREVISTA CON ANTONIO NEGRI

 Alejandra Castillo, María Emilia Tijoux e Iván Trujillo, La política en los tiempos de la multitud. Entrevista con Antonio Negri. 


PRESENTACIÓN

María Emilia Tijoux*

 La existencia del Estado implica instituciones y formas sociales, pero también involucra gobiernos, gobernantes y por supuesto, gobernados. Por eso, cuando se transforma, también nos transformamos, es decir que se transforma la sociedad y las relaciones sociales, más aún cuando aún cuando el Estado nos va dejando solos y se aparta para observar con recelo y a distancia los movimientos de hombres y de mujeres que conforman la sociedad. Principalmente, la preocupación por el orden y la seguridad lo hace permanecer presto a desplegar los servicios que mantienen el orden social cuando se trata de desobediencias colectivas. En tanto Estado de derecho, simultánea y paradójicamente buscará equiparar y sostener las diferencias que permitan su anhelada y ambiciosa armonía. Su retiro, en pos de una subsidiariedad ya robustecida, produce una precariedad que, como mancha de aceite, va alcanzando muchos y diversos rincones. Entonces se degrada la existencia y —tal como lo señalara Durkheim—, se rompen los lazos de solidaridad que deja entrar a una anomia cada vez más difícil de enfrentar. Los más dañados son los trabajadores pobres y cesantes, sin embargo, el dedo de esta “nueva pobreza” va tocando a personas de sectores que hasta hace un tiempo se sentían medianamente seguros de la vida. Esta interrupción en sus existencias, les prohíbe los proyectos y les despliega un camino que constantemente los amenaza.

 En estas condiciones y muy visiblemente, la situación de los trabajadores queda dependiendo de las fluctuaciones del mercado y de la competencia feroz que lleva a mirar con recelo a aquel y/o aquella que desee y necesite inscribirse en la misma arena laboral. Esta “inseguridad social”2, nubla el horizonte de los derechos fundamentales, fragilizando y vulnerando a los individuos más que en el pasado. Un desasosiego subjetivo y constante por el porvenir, configura una desmoralización colectiva que puede lograr que los trabajadores se desmovilicen3. Encerrados en el trabajo o en la constante búsqueda de trabajo, solo les queda “vivir” en el cálculo de la supervivencia, siempre temiendo algo que no conocen ni advierten con claridad pero que podría atacarlos. Esta condición subjetiva y nueva forma de dominación aporta sus frutos de sumisión y sometimiento. Podríamos incluso pensar lo que acontece a partir de la solidez de una moral cada vez más universalizada del trabajo precario que enseña e instala que “así es la vida”, para que nos sometamos al dictado del capital que indica cuidar el trabajo trabajando, “cueste lo que cueste”. Ese es el proceso que produce aquella flexexplotación, que Bourdieu describe como la inseguridad que se edifica sobre la manipulación organizada y racional que permite sin muchos escollos una explotación exitosa a nivel internacional.

 En este nuevo marco, los empresarios, más tranquilos al ver sus negocios asegurados, manejan el tiempo, las comunicaciones y el espacio laboral de otro modo, individualizando la relación del trabajador con el trabajo para así aislar a ese hombre (s) y a esa mujer (es), e integrarlos de modo totalitario al “espíritu empresarial”, asignándole horarios variables y sacándolo completamente de las relaciones de producción. Al mismo tiempo, les presentan un sólido tejido hecho de promesas de “participación” en las ganancias o de premios de “emprendedores” de nuevas empresas a su medida. El manejo que tienen de todos los medios y su completo control de la información, son elementos que se suman para conseguir la constitución de un trabajador ideal que está siempre disponible, que consagra incluso parte de su tiempo libre a capacitarse/formarse para una mayor rentabilidad y que no escatima desde un extraña cercanía de quienes lo explotan, en trabajar más horas e incluso gratuitamente para salvaguardar su existencia.

 Parece difícil que en estas condiciones los trabajadores puedan todavía organizarse, especialmente si el éxito de la explotación se funda en dividir a los que trabajan de quienes no. Si conseguir un trabajo, por muy temporal e inseguro que sea, se vuelve privilegio, las movilizaciones sociales pueden ser percibidas por el trabajador como un peligro. No tenemos que olvidar que el régimen económico se instituye con la complicidad activa de poderes que son propiamente políticos. Sin embargo, contra ese régimen, la lucha política de los trabajadores puede ser posible y también pueden serlo las luchas sociales. Solo que las condiciones en que se dan actualmente no tienen las mismas características que los movimientos sociales de los años sesenta y setenta. Las manifestaciones sociales de hoy pueden ser en un comienzo, los andamios solidarios que sostengan a quienes enfrentan la precariedad, las nuevas bases que lentamente van soportando los cimientos que permiten mantener —o salvar— la dignidad. Estas (nuestras) nuevas luchas colectivas son un reto que suelen originarse en un trabajo de revalorización de identidades que reparan las heridas de los lazos resquebrajados por las condiciones de vida.

 En todo caso, parece que “algo se está moviendo” en distintas partes del planeta, incluso donde las más viejas tradiciones europeas parecían impedirlo, juntando incluso a estudiantes, a trabajadores activos y cesantes, a excluidos y marginados. Los actores de la precariedad se están organizando y lentamente se ponen de acuerdo desde las singularidades que caracterizan aquella fragmentación que el mismo capital les impusiera. ¿Se trata de nuevas formas de movimientos sociales? Mucho se discute en este sentido y mucha tinta corre en documentos y panfletos. Pero existen y las vemos, solo que son luchas más ruidosas y coloridas, más heterogéneas, menos controladoras, más creativas y quizás por eso mismo, más poderosas.

 Les presentamos en este primer semestre 2006, los diferentes acápites del número cinco de nuestra revista que se abrió esta vez al debate sobre el trabajo, la explotación “flexible” y las resistencias sociales. Al mismo tiempo, mantenemos abierto el estudio y el debate sobre el trabajo y los trabajadores en los días actuales. Les invitamos a recorrer la diversidad de estas colaboraciones invitándolos al intercambio, la participación y la reflexión. El conocimiento, la investigación científica, el estudio y el examen de los acontecimientos sociopolíticos actuales, son importantes herramientas que pueden reabrir y revertir los debates acerca del compromiso intelectual y el lugar que las y los intelectuales tienen y podrán (¿deberían?) tener cuando se trata de sufrimiento social y precarización de la vida.

 1. Democracia sin democracia

 Los resultados negativos de la globalización chilena aplastan a los protagonistas de las crisis y configuran la autonomía de diversas luchas colectivas, movimientos sociales que nos sorprenden por su innovadora creatividad y su constancia movilizadora. Gabriel Salazar, abre polémicamente este número para advertir de la transición del gobierno de Ricardo Lagos que olvidó a quienes debían “ser considerados”, como reza hoy un slogan de los excluidos en Francia. Angel Fanjul, reflexiona desde el marxismo crítico a la Argentina de la crisis que penosamente sale de sus sufrimientos en medio de un kichnerismo que ve desplegarse rebeldías colectivas que superan el movimiento social más clásico. Patricio Escobar, desde una dimensión económica, muestra el autoritarismo de una democracia “atrapada” que debe pensarse en el desarrollo de la experiencia latinoamericana. En este escenario, el capitalismo, preocupado por maximizar sus ganancias en un proceso que destruye el potencial organizativo de los trabajadores, se desentiende del crecimiento económico.

 2. Nuevas estructuraciones del capitalismo

 Así es como las identidades de clase de antaño se descomponen, mientras otras se recomponen por fuera de los antiguos marcos de representación. La precarización del trabajo constantemente flexibilizado, divide y fragiliza al mundo salarial. Jean Lojkine, reexamina estas divisiones de clase y analiza la diversidad de los “nuevos movimientos sociales”. El capitalismo liberal maneja la información y apela a la autonomía y a la iniciativa individual al mismo tiempo que maneja los hilos del perverso juego de placer y sufrimiento en el trabajo. Vivian Aranha Saboia y Daniel Mill, profundizan el examen del capitalismo cognitivo desde la sociedad salarial. Los cambios del régimen de acumulación capitalista y las transformaciones de las relaciones de producción, degradan al salariado, mientras las innovaciones tecnológicas y cognitivas redimensionan el tiempo productivo de la fuerza de trabajo. Stephen Bouquin, en este mismo marco, trae el acontecer de las relaciones del trabajo y el pretendido “diálogo social” que existe en la pequeña y mediana empresa, mostrando una realidad más de las astucias del empresariado en torno a un tipo de “empresa” que rompe con las posibilidades de organización de los trabajadores.

 3. Precarización del trabajo y resistencias de los trabajadores

 Entonces, no cabe duda del desastre social provocado por el trabajo precario. Sin embargo vale observar con cuidado más allá de la crítica que se le hace al mercado. Robert Castel, propone diferenciar teóricamente entre el funcionamiento y la existencia del mercado, ya que diabolizándolo se abandona la centralidad del tema del trabajo y muchos de los más críticos suelen terminar proponiendo salidas completamente mercantilistas. Ricardo Antunes, nos presenta sus tesis sobre las modificaciones del trabajo y de la producción. Una nueva morfología del trabajo se centra en los trabajadores productivos. La clase trabajadora de hoy debe ser comprendida desde los cambios, que al reestructurar al ser social también reestructuran al capital. Martín Retamozo, pone al centro del debate, la relación existente entre el mundo del trabajo y el Movimiento de trabajadores desocupados de Argentina. El estudio de los Piqueteros permite dar cuenta de los proyectos colectivos y de su articulación continental, dado que se trata de nuevos sujetos, constituidos al mismo tiempo en la disputa de significados dominantes como en la creación de nuevos sentidos. María Lidia Saguier, pone de relieve la solidaridad y la creatividad innovadora de los sectores más castigados de la sociedad argentina. La economía social: ¿podría ser emancipadora en las actuales condiciones de desesperanza? o ¿podría convertirse en una nueva forma de control social?

 4. Herencia y revolución: John Holloway en debate

 En las actuales condiciones, cambiar el mundo sigue siendo un proyecto vislumbrado en un horizonte revolucionario. En este contexto, John Holloway responde a los críticos de su libro Cambiar el mundosin tomar el poder4. Para él, la crisis del trabajo y de la representación son dos quiebres centrales que fisuran el rostro de la dominación. Las relaciones sociales reducidas a un puro valor mercantil precisan abandonar los viejos métodos. Hay que sumarse al ritmo nuevo de las luchas actuales, advierte. Daniel Bensaïd, autor de Cambiar el mundo5, invita a sumergirse en la experiencia histórica de un debate estratégico que se ha quedado anclado en el fondo de las derrotas: En el umbral de un mundo en el que lo nuevo cabalga sobre lo antiguo, más vale admitir lo que se ignora, para mejor hacerse disponible a las experiencias por venir, que teorizar la impotencia cerrando los ojos sobre los obstáculos y peligros. Desde doce observaciones —más una— responde a Holloway. Las revoluciones no son únicamente resistencias de los intersticios, ni nichos de anti-poder contra el capital. Hay que buscar cuidadosamente quien las genera.

 5. La política en los tiempos de la multitud. Entrevista con Antonio Negri

 Antonio Negri responde al equipo de nuestra revista ActuelMarx Intervenciones que lo entrevistó durante su visita a la Universidad ARCIS en 2005. La multitud, aquella tensión que rompe los mecanismos, cuestiona la democracia y vislumbra el problema de la unidad que según Negri, está ubicada en el corazón del pueblo.


LOS AUTORES

 

María Emilia Tijoux es Directora de la Revista Actuel Marx Intervenciones, Doctora en Sociología de la Universidad París 8 y profesora de la Universidad ARCIS.

 Gabriel Salazar es Doctor en Historia Social y Económica.

 Ángel Fanjul es Abogado, escritor y militante del marxismo crítico, participante del Primer congreso Internacional de la Juventud de La Habana en 1960, ha escrito diversos artículos políticos para Argenpress, entre ellos “Argentina en la penumbra”; reflexiones sobre las elecciones del 27 de abril de 2003; “Argentina: crisis y lucha social”, entre otros.

 Patricio Escobar es Economista.

 Jean Lojkine es Director de investigación en el CNRS, Centro de estudios de movimientos sociales, EHESS. Trabaja desde 1980 los lazos entre mutaciones socio-técnicas y cambios socio-políticos. Principales publicaciones: L’adieu à la classe moyenne, Paris, La Dispute, 2005; La guerre du temps. Le travail en quête de mesure, Paris, L’Harmattan, 2002 (avec Jean-Louis Malétras); Lessociologies critiques du capitalisme (dir.), Paris, PUF, 2002; Le tabou de la gestion. La culture syndicale entre contestation et proposition, Paris, Les Éditions de l’Atelier, 1996; Les jeunes diplômés, Paris, PUF, 1992; La révolution informationnelle, Paris, PUF, 1992.

 Vivian Aranha Saboia  es brasileña. Economista. Doctoranda en sociología - Laboratorio de investigación Genre, travail et mobilité (CNRS / Universidad de Paris VIII y Paris X - Francia). Beca de estudios financiada por la Capes (Brasil) y por la Fundación de Amparo a Pesquisa y al Desarrollo Científico y Tecnológico de Maranhão. Correo electrónico: vivian.saboia@gtm.cnrs.fr

 Daniel Mill es brasileño, pedagógo. Doctorando en Educación por la Universidad Federal de Minas Gerais - Brasil, con práctica en el laboratorio de investigación Genre, travail et mobilité (CNRS / Universidad de Paris VIII y Paris X - Francia). Profesor y coordinador del grupo de estudios e investigación de la educación, comunicación y tecnología en la Universidad del Estado de Minas Gerais. Correo electrónico: millufmg@yahoo.com.br

 Stephen Bouquin es Sociólogo (UPJV), investigador en el Laboratorio G. Friedmann (CNRS).

 Robert Castel es sociólogo, director de estudios en la École des Hautes Études en Sciences Sociales.

 Ricardo Antunes es sociólogo.

 Martín Rematozo es argentino, profesor de Filosofía y Magíster en Ciencias Sociales (Universidad Nacional de La Plata, Argentina. Profesor de dicha casa de estudios), Candidato a Doctor en Ciencias Sociales (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales-FLACSO, Sede México). Correo electrónico: martinretamozo@yahoo.com.ar

 María Lidia Saguier es licenciada en Sociología y Psicóloga Social. Maestranda en Sociología Económica, Instituto de Altos Estudios Sociales, Universidad Nacional de General San Martín (Tesis en elaboración), Coordinadora del Capítulo de Economía Social, Cátedra UNESCO sobre las Manifestaciones Actuales de la Cuestión Social, Instituto Torcuato Di Tella. Consultor Senior Sistema de Información, Evaluación y Monitoreo de Programas Sociales (SIEMPRO), Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, Argentina. marily@asaguier.com.ar

 John Holloway es Autor de Cambiar el mundo sin tomar el poder, Buenos Aires, Herramienta, 2002.

 Daniel Bensaïd  es Profesor de filosofía en la Universidad de París 8.

 Alejandra Castillo es Doctor (c) Filosofía, Universidad de Chile. alejandrabcastillov@hotmail.com

 Iván Trujillo es Profesor de la Escuela de Filosofía de la Universidad ARCIS. trujyyo@hotmail.com


Proximo

ACTUEL MARX/INTERVENCIONES Nº6

SEGUNDO SEMESTRE 2006.

DOSSIER: LOS USOS POLÍTICOS DE LA MEMORIA

 

Retour Page d'Accueil